EL CCRD-CUBA CONTRIBUYE AL BIENESTAR DE LA COMUNIDAD CON EL SERVICIO DE AGUA PURIFICADA

La comunidad se beneficia del servicio de abasto de agua purificada
La comunidad se beneficia del servicio de abasto de agua purificada

El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba continúa ofreciendo un servicio vital a la comunidad a través de las plantas de agua purificada que en la actualidad benefician a gran parte de la población.

La más reciente revisión técnica de ambos equipos se llevó a cabo en febrero de 2026, garantizando su óptimo funcionamiento. Las labores de mantenimiento especializado y la provisión de piezas de repuesto han sido posibles gracias al patrocinio de Living Waters  for the World y la Iglesia Presbiteriana Immanuel (IPC), con sede en Milwaukee, Estados Unidos. Su apoyo constante asegura que ambas plantas operen sin interrupciones y con los más altos estándares de calidad.

La planta ubicada en las instalaciones del CCRD-Cuba abastece actualmente a más de 300 familias de la ciudad. Por su parte, la planta de El Retiro lleva agua purificada a aproximadamente 80 familias, un número menor debido a su ubicación y a la lejanía de las comunidades aledañas. Ante esta realidad, se hace necesario promover y visibilizar la existencia de esta última planta, a la que se puede acceder desde cualquier punto de la zona.

Además del suministro de agua, el CCRD-Cuba desarrolla tareas educativas en las comunidades, para fomentar los beneficios del consumo de agua purificada. A través de charlas, entrega de plegables y capacitaciones prácticas, se instruye a las personas sobre el manejo adecuado de los recipientes utilizados para almacenar y transportar el agua, reduciendo así riesgos de contaminación.

Una vez que las comunidades logren un acceso sostenible a agua potable, podrán mejorar significativamente sus condiciones de saneamiento y, con ello, elevar drásticamente su calidad de vida.

El CCRD-Cuba y los beneficiarios expresan su profundo agradecimiento a Living Waters y a la IPC, por demostrar el amor de Dios al proporcionar a las comunidades no solo el agua limpia que tanto necesitan, sino también “el agua viva” (el evangelio de Jesucristo), que es el único que satisface nuestra sed más profunda.