Ha regresado a Cárdenas el equipo del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba que, con la misión de entregar ayuda humanitaria a personas que fueron afectadas por el desolador huracán Melissa a finales de 2025, se trasladó hasta varias comunidades de la provincia Granma.
Hermanos y hermanas del Comité Central Menonita (CCM), el Comité Metodista Unido de Ayuda (UMCOR) y la Iglesia Unida de Canadá (IUC), pusieron sus fondos para que a través del CCRD-Cuba llegaran las provisiones. Han sido muchos los obstáculos para llegar hasta aquí, pero la solidaridad prima cuando de misericordia se trata. Las alianzas con el Centro Cristiano Lavastida, en Santiago de Cuba, permitieron la comunicación con líderes de Iglesias Bautistas en Babiney, Cauto Cristo, Las Delicias (en Jiguaní) y Río Cauto.
De las manos del Consejo de Iglesias de Cuba fuimos conducidos por cientos de kilómetros, angostos en muchas ocasiones. Gracias a todos, a los que incluso anónimamente pusieron el corazón, sus manos y su mente para que todo saliera bien.
Pudiera parecer que ha pasado mucho tiempo y la ayuda llega atrasada. Nada más alejado de la realidad. La escasez, la desesperanza, la pobreza se hace presa de comunidades enteras, que nos recibieron con el agradecimiento que se muestra en una alegría que se confunde entre lágrimas, palabras, alabanzas; por la comida que llenará hogares, el colchón que hará más cómodo el descanso o el insumo que propiciará la higiene.
Las palabras no expresarán jamás lo que se siente al ver a madres con tres hijos y más en viviendas improvisadas, ancianos solos, enfermos, con discapacidades, adolescentes embarazadas de su segundo o tercer hijo. Casas con piso de tierra, fogones en dos piedras con calderos vacíos. Este será un proyecto que no termina con esta acción. Se necesita mucho para revertir esta realidad que pesa fuerte en el corazón de tantos cubanos y cubanas.