ENCUENTRO NACIONAL PARA MUJERES EN EL CCRD-CUBA

Establecer una propuesta de buenas prácticas es fundamental para prevenir o erradicar la violencia
Establecer una propuesta de buenas prácticas es fundamental para prevenir o erradicar la violencia

La sensibilización en cuanto a las desigualdades de género que persisten en la sociedad y cultura en general, y la erradicación de la violencia hacia la mujer como condición indispensable para su desarrollo individual, social y su participación plena e igualitaria en todas las esferas de la vida son motivaciones suficientes para continuar impulsando, desde el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, acciones que incidan en lo uno y en lo otro.

De ahí el Encuentro nacional para mujeres que se realizó recientemente, al que acudieron féminas de distintas regiones del país. Ahí fueron tratados, por las psicólogas Yessi Sánchez y Valia Solis, especialistas del CCRD-Cuba, lo necesario de construir un conocimiento colectivo para prevenir la violencia basada en género en la educación de niños y jóvenes; el impacto directo de la violencia en la mujer y las secuelas en sus hijos; la deconstrucción de desigualdades y heteronormativas naturalizadas; las consecuencias de los estereotipos sociales en el futuro de las nuevas generaciones. Otros temas se centraron en los derechos, la legislación vigente y el protocolo de actuación ante situaciones de discriminación o de violencia.

Capacitaciones como estas son muy provechosas, pues permiten que se expandan los saberes por intervención de las propias asistentes. Desde ya, ellas cuentan con los medios para identificar a otras mujeres que atraviesan por un ciclo de violencia, en cuyo caso pueden intervenir y facilitar una atención o insertarlas en una red de ayuda; tienen una guía metodológica para enseñar alternativas ante “lo ya conocido” y modificar el sexismo que atenta contra la integridad de las personas al imponer modelos estereotipados; pueden capacitar a otros o simplemente socializar los saberes, para incidir en la eliminación de las pautas culturales y sociales que determinan la posición de inferioridad.    

Opiniones y experiencias de parte de las asistentes surgieron ante cada aspecto tratado, así como el sentir plural de extender el desafío contra los estereotipos y la violencia estructural –resortes que perpetúan la opresión y subordinación–, a los mensajes que son transmitidos por los medios de comunicación social, a la escuela, al hogar y a todos los espacios, reales y ficticios.