
La felicidad es una manera de pensar, sentir y actuar, que hace a la persona mejor en relación con ella misma y con los demás. Ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante. Lo que denominamos “felicidad” es un concepto que puede resultar abstracto e incluye estados de bienestar, pero no podemos decir que tener momentos placenteros nos convierta en seres felices. Somos felices porque decidimos serlo y eso nos hace responsables de la construcción de un camino que debe ser transitado en cualquier etapa. Creemos que este es un aspecto que podemos considerar como fundamental en la ancianidad, por todos los beneficios que aporta a la calidad de vida.
Los últimos viernes de cada mes sesiona en la Iglesia Episcopal San Francisco de Asís, un Taller para personas de la tercera edad, como parte del acompañamiento a grupos vulnerables que brinda el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba. Cómo vivir una ancianidad feliz, fue el tema del último encuentro, facilitado por especialistas de la pastoral para la Reflexión y el Diálogo del CCRD-C.
El trabajo comunitario con enfoque sociocultural requiere etapas de formación y momentos de esparcimiento. De ahí la importancia de combinar elementos de contenido formativo y recreativo. Trabajar con grupos de la tercera edad se impone en nuestra sociedad actual, por ser uno de los países más envejecidos de América Latina. Vivir esa etapa con calidad reporta bienestar personal y social.