
La especialista en Psiquiatría Dra. Carmen Xiomara Hernández, comparte algunas impresiones relacionadas al efecto de la Covid-19 en la salud mental. Ella, quien forma parte del equipo de colaboradores del CCRD-C, durante este período de pandemia se ha mantenido ofreciendo atención a las personas que lo han solicitado, fundamentalmente por vía online.
Desde su vivencia, explica que el coronavirus es un estresor exógeno, una fuente de estrés crónico dado su prolongado tiempo en nuestras vidas.
La salud mental está relacionada con tres factores; mente, entorno y cerebro –explica la Dra.
En relación con nuestra mente, los problemas más frecuentes son los miedos. La presencia de un virus, que nos enferma y que puede ocasionar la muerte; el miedo a contaminarnos y a contaminar a nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo; la depresión, que es una sensación de tristeza, de desesperanza, que nos paraliza y puede generar desde el desinterés y la falta de motivación, hasta la ideación suicida. Otras alteraciones son las del sueño, como lo es el insomnio.
Asociado a estos síntomas aparecen alteraciones en la composición corporal, por complicaciones en la alimentación, el abuso del consumo de sustancias como alcohol.
Por la necesidad del aislamiento social, que impide la tan apreciada socialización del ser humano, el entorno ha variado. Se han truncado en muchos casos los vínculos con familiares y amigos. A esto se suma las afectaciones en el plano laboral, debido al cese de muchas actividades y el consecuente deterioro de la economía.
La permanencia en el hogar por el aislamiento provoca irritabilidad, excitación, lo que crea un incremento de las situaciones de violencia. Esta se produce también por problemas como la pérdida de empleo, que implica conductas de desplazamiento o proyección donde se culpa a otros miembros de la familia.
Como resultado de las anteriores situaciones, a nivel de nuestro sistema nervioso central, dejan de producirse sustancias químicas como los neurotransmisores, serotoninas, dopinas, etc., responsables de nuestra sensación de bienestar.
Recomendamos a nuestros pacientes una actitud de afrontamiento ante la COVID-19. Los afrontamientos están relacionados con lo personal y con nuestra experiencia de vida; son los esfuerzos que hacemos para manejar una situación. Un afrontamiento racional, centrado en el problema, consiste en:
- Informarse de la situación real.
- Disminuir la tensión y el estado de desesperanza.
- Hablar con las personas por teléfonos, video llamadas, mensajes, manteniendo así el contacto social.
- Dieta adecuada.
- Evitar consumo de alcohol y drogas.
- Informarse por fuentes confiables, lo cual ayuda a tomar precauciones.
- Aplicar lo aprendido.
- Utilizar técnicas y estrategias que han sido efectivas en otros momentos de estrés.
- Cuidado de la higiene del sueño.
- Rutinas diarias como la práctica de ejercicios, leer, etc.
- Pedir ayuda a profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras) ante la presencia de síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad, trastornos del sueño que se presentan de forma prolongada y permanente en el tiempo.
Esta ayuda, ya sea presencial o virtual, le hará mejorar su calidad de vida y lograr una mayor adaptabilidad, así como la posibilidad de llegar a disfrutar la derrota del coronavirus.
