
Tenemos la opción de elegir las palabras para referirnos a situaciones conflictivas en nuestros espacios laborales. En el ejercicio profesional podemos incorporar frases conectadas a emociones positivas, como gracias, lo comprendo, perdón, te aprecio.
Con esta idea se desarrolló, el día 3 de abril, el Taller Las palabras como entorno de salud, en la biblioteca municipal de Pedro Betancourt. Participaron psicólogos, logopedas y maestros de diferentes localidades del territorio. Estos encuentros forman parte de la capacitación que propicia el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba a profesionales de la salud y la educación, en pos de la no violencia.
Los profesionales, al igual que cualquier ser humano, se pueden sentir tristes, con rabia, miedo, o desesperanza y necesitan también expresarlo. Somos seres sociales convocados a compartir vivencias. Lo que sucede es que no es saludable expresarse siempre desde la queja.
Muchas veces nos acostumbramos a hacer de la queja un lugar de comunicación permanente. Hay personas, por ejemplo, que para socializar con los demás en su trabajo tienen que hablar de la enfermedad de fulanito, o el accidente que sufrió menganito, o de lo mala que se está poniendo la cosa. Este tipo de expresiones sostenidas a lo largo del tiempo pueden afectar nuestro clima laboral y más si trabajamos con personas que necesitan de nuestro cuidado, seguridad y protección.
Para una mayor cultura de paz no basta con imponerse el pensar en positivo solo en el trabajo. Hace falta crear rito y costumbre de palabras constructivas; usarlas al sentarnos a la mesa en familia o al compartir un café con los demás, espacios de socialización sana donde intercambiar, aprender a expresar nuestras emociones en un clima más sosegado y de verdadero diálogo.
Como resultado del Taller se concretaron acciones para llevar estas experiencias no violentas, que se compartieron en forma de juegos dramáticos, hacia las escuelas de Bolondrón y Pedro Betancourt. Estas serán replicadas en forma de talleres y actividades culturales, con maestros, adolescentes y niños de dichas comunidades.