
Las especialistas de la Pastoral para la atención a ancianos, personas con discapacidad y/o con necesidades especiales visitaron a nuestro querido beneficiario Modesto Benito Abreu Alfonso, quien regresó a su hogar tras días de estar hospitalizado.
Con la ternura que brota de nuestro servicio, le fue ofrecida no solo atención y acompañamiento pastoral, sino también ese cuidado cercano que reconforta el alma: el aseo personal, la presencia silenciosa, la mano extendida. Modesto se sintió cuidado y nos regaló una sonrisa. Esa sonrisa es el reflejo del amor que se entrega sin medida, del consuelo que se lleva a quienes más lo necesitan.
Desde el CCRD-Cuba agradecemos a Dios la bendición de estar presentes en los momentos que verdaderamente importan, de poder tender la mano y llevar dignidad, esperanza y amor. Porque servir es amar.