
Señor y Dios, gracias por el privilegio de servirte, sirviendo a otros.
Te pedimos que renueves nuestras fuerzas cuando nos cansemos, que llenes nuestros corazones de tu amor compasivo, para no endurecer frente a las necesidades de los demás.
Bendice cada proyecto, cada encuentro, cada esfuerzo de esta institución.
Que podamos continuar siendo fieles administradores de los bienes que nos has dado y, sobre todo, que todo lo que hagamos, sea para tu gloria, en el nombre de aquel que sirvió hasta el extremo, Jesús.
Amén.
Pastor Samuel I. Hernández