
Casi la totalidad de los autores que investigan el mundo afectivo de nuestros abuelos, concluye que en la vejez existe una mayor complejidad y riqueza emocional, con lo cual subrayan el hecho de que en la ancianidad se manejan mejor los afectos.
Así se aprecia en el espacio Por una vida plena que facilita el Centro Cultural de Información y Documentación del CCRD-Cuba. En esta oportunidad, se aunó la celebración de su actividad mensual con el XX aniversario del Club de los 120 años cardenense.
El evento estuvo dedicado al medio ambiente y al inicio del verano, motivos por los que se inició con el disfrute de la exposición fotográfica personal de Antonio Nores, donde se atrapan instantes y espacios de Playa Larga (Cárdenas), con esos matices dorados y templados que suelen tener el amanecer, el ocaso o un cielo encapotado.
Después, en el salón central, con la guía del psicólogo Luis Gabriel Díaz, se exploró, a partir de relatos, el sentido de transcendencia y la importancia de este concepto para la ancianidad. También se realizaron dinámicas grupales sobre beneficios y usos culinarios de diferentes plantas medicinales.
Todo eso solo fue el “entrante” de una celebración que buscaba llegar a la satisfacción que proponen los aspirantes a los 120 años, a quienes se les iluminaron los rostros ante la muestra de cartas, fotos, recortes de periódicos, certificados de reconocimiento y demás que documentan lo acontecido durante los veinte años de existencia del Club. Luego vendría una pasarela de verano y hasta una rifa, que sacaron lágrimas de risa y alboroto.
Fue un homenaje a sus fundadores y a la propia vida, donde se cantó, declamó y bailó al compás del tradicional danzón.