
Como parte de nuestra estrategia para el trabajo comunitario, se han realizado, desde inicios de año, recorridos por las comunidades de la provincia Matanzas donde nuestra institución mantiene una incidencia directa. Esto nos ha permitido conocer el estado actual de los líderes, lideresas y grupos.
En los encuentros sostenidos fue planteada, con fuerza, la necesidad de acompañamiento para paliar las crisis y efectos nocivos que ha traído consigo la pandemia. Por esta razón, se estudiaron las posibilidades de cada territorio para el trabajo online. Tener esta alternativa presente, permite capacitar, vía internet, a grupos de mujeres en situaciones de vulnerabilidad, a familias, adolescentes, jóvenes y emprendedores/as.
En todos los territorios, se percibe la sobrecarga del rol de la mujer, producto del aislamiento social, pues se ha mezclado, en la mayoría de los casos, el espacio laboral con las responsabilidades educativas de hijos e hijas. Para potenciar la resiliencia y la adaptabilidad a los cambios, resulta importante la creación de espacios para la sororidad, la expresión de las emociones y el autocuidado femenino.
Interesante resultó que, para algunos grupos de mujeres emprendedoras, esta etapa, más que una limitación, haya derivado en una oportunidad para la ampliación y crecimiento de sus negocios. Tal es el caso del grupo En-Gadi de Jagüey Grande, dedicado al trabajo artesanal y conformado por mujeres pertenecientes a la Iglesia Cristiana Reformada: han diversificado y especializado sus ventas, generado empleo y mejorado su estrategia de comercialización.