
Libros de autoayuda, psicólogos, filósofos, artistas, vendedores de la última chuchería o secreto, tratan de mostrar los pasos, el camino para alcanzar la paz, sobre todo la interior. Pero existe una vía antiquísima, certera e inconfundible: acercarse mediante la fe al infinito amor y comprensión de Jesús. A ello fue dedicado el espacio litúrgico devocional del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, mediante el evangelio de San Marcos 9:14, donde se relata la historia de una familia en situación de vulnerabilidad que acude a Jesús.
Al padre que llega, acongojado por la salud de su hijo y por el desasosiego que tal ha provocado desde hace años en su familia, Jesús solo le insta a creer en Dios, para el que todo es posible. Después de esto, la solución ante el padecimiento del joven, se presenta en forma de oración, lo cual sirve de lección para los discípulos, quienes hasta entonces habían probado disímiles formas para erradicar el mal que aquejaba al muchacho.
Entre cánticos, oraciones y acciones de gracia, siempre surge la oportunidad de alabar y adorar al príncipe de Paz. En esta ocasión con el matiz especial de propiciar el descanso oportuno para nuestros miedos en medio de las situaciones que nuestro país está afrontando.