
Acercarse a la historia de los pueblos no puede ser un mero ejercicio académico, de arqueólogo o enhebrador; en ello debe latir una pulsión reflexiva y crítica que ilumine el presente. Si en tal ejercicio participan los protagonistas, ese momento cobra nuevos matices. De seguro tales motivaciones llevaron al pastor Alison Infante a juntar, el martes 14, en el Salón Maestro Castellanos, de la Iglesia Presbiteriana Reformada Juan G. Hall, la celebración por un nuevo aniversario del Museo Eclesiástico Nacional “Blanca Rosa Ojeda”, y la presentación del libro Llanura de sombras. Diario de las UMAP, del reverendo Raimundo García Franco.
El 14 de noviembre de 1985 fue fundado el Museo Eclesiástico Nacional “Blanca Rosa Ojeda”, ubicado en Cárdenas (en las calles Laborde entre Calzada y Coronel Verdugo), iniciativa del reverendo Raimundo García y del doctor Juan Ojeda Díaz. Surgía así una nueva primicia cardenense, aporte de cristianos a la historia de la Patria, cuyo valor educativo, histórico y cultural, es parte indiscutible de nuestra memoria e identidad. En homenaje a este suceso, se proyectó el programa De mi ciudad, realizado por Telebandera.
El conversatorio que antecedió al lanzamiento del libro, por su parte, fue un punto de partida en torno a esa historia de Cuba que ha sido poco explorada o censurada, por considerársele un tabú. Compartiendo anécdotas de su pasado, sucesos tristes e inesperados, como cuando fue rechazado por muchos al decidir seguir el camino de Cristo e ir al Seminario, el pastor Raimundo dijo que el llamamiento a la Iglesia y al ministerio pastoral fue un cambio radical y decisivo. Refiriéndose a su libro, expresó: “Este es un diario, no un recordatorio. Se escribió en el día a día y es parte de la historia de mi propia vida”.
Llanura de sombras… es una muestra de la capacidad de reconciliación. Es también una propuesta educativa para que, como pueblo, vivamos atentos a lo que ocurre, y podamos cambiar, sin odios ni rencores, la historia y así evitar que sucesos tan terribles como este vuelvan a repetirse. Entre la descripción objetiva de una cruda realidad, se inserta un epistolario que muestra el amor hacia la Iglesia y a su esposa. En el libro se resalta la fe, capaz de levantarnos, de hacernos salir de las miserias humanas.