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    El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba considera que, más allá de los cambios naturales que suceden en nuestro planeta Tierra, creado por la mano de Dios, en los últimos cincuenta años se ha desarrollado un proceso de cambios climáticos originados, principalmente, por la actividad desmesurada e incontrolada del ser humano, que ha provocado afectaciones severas al medio ambiente, poniendo en peligro la vida de plantas, animales y hasta su propia existencia.
    Debido a esta situación, en la actualidad vivimos solo con el setenta por ciento de las capacidades de nuestro planeta y ya hemos perdido un treinta por ciento de los recursos naturales, dejando una “huella ecológica” sin opciones de recuperación. Nos estamos aproximando al “punto de no retorno”, el cual pondría en riesgo la existencia de nuestro planeta. Con Dios a nuestro lado y la guía del Espíritu Santo, confiamos en todos aquellos que, día a día, se esfuerzan para que estas cosas cambien para bien. Nos unimos en estos esfuerzos y proclamamos la construcción del Reino de Dios, en un mundo de paz, justicia y limpio de contaminaciones, en el cual las futuras generaciones no tengan que reprocharnos por el daño ecológico que hemos causado.
    Por tales razones, la estrategia medioambiental del CCRD-C evidencia nuestra voluntad de unirnos a los esfuerzos que se realizan en el país, para luchar juntos en pos de mejorar el medio ambiente y elevar la calidad de vida de los cubanos y las cubanas.
    Desde el Génesis, ya se define claramente el papel de los seres humanos y sus responsabilidades: “llenen al mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran. Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semillas, y todos los árboles que dan frutos. Todo eso les servirá de alimento” (Génesis 1:28-30).
    Sin embargo, el principal reto está en nosotros mismos, en nuestra capacidad ética para incorporar nuevos paradigmas en armonía con la naturaleza y los demás seres vivos, al cambiar modelos de vida existentes y reordenando nuestra escala de valores, sobre todo aquellos que, desde nuestra cultura occidental, han demostrado ser la base de la contradicción y el mayor impedimento para un desarrollo con equidad.
    Las actividades económicas están continuamente presionando los recursos ambientales y generando con ella contaminación del aire, suelo, agua, impactos sobre ecosistemas, sobreexplotación de recursos finitos, impactos ambientales globales, etc.
    De esa forma, surge en el mundo un nuevo concepto que intenta relacionar el desarrollo económico y el medio ambiente, que reunidos forman el llamado Desarrollo Sustentable.

    ANTECEDENTES HISTÓRICOS
    Desarrollo sustentable: término aplicado al desarrollo económico y social, que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.
    Hay dos conceptos fundamentales en lo que se refiere al uso y gestión sustentables de los recursos naturales del planeta. En primer lugar, deben satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad: comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. En segundo lugar, los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social, su impacto sobre los recursos del medio ambiente y la capacidad de la biósfera para absorber los efectos de la actividad humana.
    Es posible mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales.
    Durante las décadas de 1970 y 1980 empezó a quedar cada vez más claro que los recursos naturales estaban dilapidándose en nombre del desarrollo. Se estaban produciendo cambios imprevistos en la atmósfera, los suelos, las aguas, entre las plantas y los animales, y en las relaciones entre todos ellos. Fue necesario reconocer que la velocidad del cambio era tal que superaba la capacidad científica e institucional para invertir el sentido de sus causas y efectos. Estos grandes problemas ambientales incluyen:
    • El calentamiento global de la atmósfera (el efecto invernadero), debido a la emisión, por parte de la industria y la agricultura, de gases (sobre todo dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y clorofluorocarbonos) que absorben la radiación de onda larga reflejada por la superficie de la Tierra.
    • El agotamiento de la capa de ozono de la estratósfera, escudo protector del planeta, por la acción de productos químicos basados en el cloro y el bromo, que permiten una mayor penetración de rayos ultravioleta hasta su superficie.
    • La creciente contaminación del agua y los suelos por los vertidos y descargas de residuos industriales y agrícolas.
    • El agotamiento de la cubierta forestal (deforestación), especialmente en los trópicos, por la explotación para leña y la expansión de la agricultura.
    • La pérdida de especies, tanto silvestres como domesticadas, de plantas y animales por destrucción de hábitats naturales, la especialización agrícola y la creciente presión a la que se ven sometidas las pesquerías.
    • La degradación del suelo en los hábitats agrícolas y naturales, incluyendo la erosión, el encharcamiento y la salinización, que produce con el tiempo la pérdida de la capacidad productiva del suelo.
    Muchos son entonces los retos y las estrategias que se deben implementar desde la dimensión ambiental, como otro componente del desarrollo, que permite seguir transformando nuestra sociedad, no solo en el aspecto físico, sino también en lo político, económico, social y cultural; desarrollando acciones ambientales integrales y orientando todos los esfuerzos a cambiar radicalmente la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno.
    El conocimiento de la ley contribuye a su observancia: por lo que conocer la legislación ambiental vigente en la República de Cuba, así como los convenios internacionales es una necesidad para elevar la cultura jurídica de la sociedad cubana sobre el medio ambiente.
    Para eso CCRD-C adecuará su gestión y organización, articulando programas de mejora continua, que contribuyan a esta premisa y se compromete a formar, sensibilizar e implicar a toda persona individual y comunidad, haciéndola participe de la gestión ambiental, y a ejercer de entidad inspiradora de una mayor implicación ambiental.