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    El Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba cuenta con políticas de Género, Derechos Humanos, VIH-Sida, Medioambiente, Anticorrupción y otras.

    Los objetivos del Milenio (2000) de las Naciones Unidas no están divorciados de los preceptos bíblicos que hablan del cuidado del hombre y la naturaleza, los valores y los principios de buenas prácticas hacia la humanidad.

    ¿Por qué entonces una Política de Desarrollo Humano Sostenible?

    El Desarrollo Humano Sostenible es un concepto global que implica una perspectiva necesariamente holística; y adquiere sentidos como proceso, como objetivo, y/o como nivel.

    En nuestro país ya no solo significa mantener el acceso de las personas al empleo y los servicios de educación y salud, sino crear caminos alternativos para la comunidad en los procesos de cambios actuales en la sociedad cubana, donde crezcan los derechos, así como el goce pleno de libertades civiles y políticas y la participación de toda la gente en los diversos aspectos que afectan sus vidas.

    Un desarrollo equitativo que no agrande las brechas sociales y económicas porque eso no es desarrollo.

    No podemos trabajar en programas y proyectos donde aumente la pobreza, la exclusión y las desigualdades.

    Es difícil acoger y aceptar cambios; pasar de empleados a empresarios de nuestras vidas y comunidades; aceptar los nuevos conceptos, descubrimientos y paradigmas.

    Paras las instituciones de la sociedad civil, los actores no estatales, así como para el Estado, significa un deber moral de justicia, inclusión social y la creación y desarrollo de capacidades, un principio donde se sustente el trabajo de todos, satisfaciendo las necesidades actuales, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones. De ahí la importancia de seguir trabajando en temas tan importantes como:

    • Soberanía alimentaria de forma sostenible y desarrollo comunitario rural.
    • El cuidado al ecosistema usando fuentes renovables de energía e incentivando la innovación tecnológica sobre los principios de la            sustentabilidad.
    • Economía Solidaria.

    El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó en la década de los 90 su concepto de Desarrollo Humano, cuya definición fue:

    Un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano, destacando la idea de que en principio estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar con el tiempo, colocando en el punto de mira tres oportunidades esenciales: disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente (Informe sobre el Desarrollo Humano, 1990).

    Luego, en 1994, fusionó en uno solo el concepto de Desarrollo Humano con el de Desarrollo Sostenible, cuya combinación dio como resultado el nuevo nombre. En esta conceptualización, el ser humano no solo es sujeto y objeto del desarrollo, sino que se convierte en sujeto transformador en los procesos que permiten ampliar sus propios objetivos.

    El Desarrollo Humano Sostenible tiene una ventaja sobre los otros tradicionales, pues se aplica por igual a los países desarrollados como a los subdesarrollados. Tal como lo pone Mario González Arencibia, los objetivos del Desarrollo Humano son:

    la libertad económica, social, política, el ejercicio de la creatividad, el culto religioso, la seguridad humana, respeto a las minorías, posibilidades de empleo remunerado[…] y contaría con seis componentes básicos: equidad, sostenibilidad, productividad, empoderamiento, cooperación y seguridad (PNUD: Aspectos Conceptuales del Desarrollo Humano).

    El ser humano debe participar en las actividades económicas, políticas, culturales y administrativos; algo que está muy en consonancia con el Desarrollo Local.

    El desarrollo sostenible es un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano, que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo. Es aquel que se construye a partir del protagonismo real de las personas –familias, niños(as), productores, organizaciones e instituciones locales– y fomenta un tipo de crecimiento económico con equidad social, así como la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo que se sustentan en el equilibrio ecológico y dan soporte a las formas de vida, de acuerdo a los valores de las personas según su espacio.

    En la construcción de un Desarrollo Humano Sostenible se deberá asignar, sin dudas, un rol protagónico al ser humano como promotor del desarrollo local, regional y nacional, en el que el Estado, la sociedad civil, así como otros actores no estatales y la Iglesia actúen como estimuladores de soluciones creativas surgidas de todos los espacios, las cuales emergen de abajo hacia arriba y no son impuestas por leyes o decretos, estableciéndose un modelo de autodependencia; a diferencia de la realidad actual.

    El cambio hacia el Desarrollo Humano Sostenible, solo tendrá lugar a partir del individuo y de la emergencia sinérgica de nuevas conductas, donde este tenga la oportunidad de ser y hacer aquello que la persona valora en términos sociales, ambientales, ideológicos, culturales y políticos.

    Por último, este enfoque de desarrollo debe entenderse en términos de gestión de la casa común (oikos), donde valen los intereses de todos.

    De ahí la máxima de nuestro Proyecto Institucional de continuar trabajando para que no aumenten los niveles de pobreza, promover la dignidad humana, la igualdad, la paz, la democracia y la sostenibilidad ambiental.